
El departamento de Justicia de Estados Unidos confirmó que la condena de cadena perpetua fue impuesta luego de que Poceiro —identificado como un turista estadounidense residente en Miami— se declaró culpable de múltiples cargos relacionados con abuso sexual infantil ocurrido durante su estancia en Colombia.
La investigación judicial determinó que Poceiro había cometido actos de abuso sexual contra al menos cinco menores de entre 14 y 16 años mientras se encontraba en Colombia, registrando fotografías y videos de esos hechos, muchos de los cuales fueron encontrados en sus dispositivos electrónicos durante un operativo en el Aeropuerto Internacional de Miami.
Los fiscales presentaron evidencia de mensajes explícitos, transacciones monetarias y material audiovisual que confirmaron la participación de Poceiro en la producción de pornografía infantil y en la coacción de menores, lo cual constituyó una parte clave del caso.
Durante el juicio, la jueza federal Jacqueline Becerra destacó que la cadena perpetua refleja la extrema gravedad de los delitos cometidos y busca garantizar que el acusado “nunca más tenga la oportunidad de dañar a un menor”.