
Durante la noche del 5 de diciembre de 2025, las Disidencias de las FARC intentaron perpetrar un ataque contra la estación de Policía del municipio de Tesalia, Huila, usando cilindros bomba, explosivos y armas de largo alcance. La ofensiva fue repelida; en el enfrentamiento murió el joven identificado como alias “El Flaco” —de 21 años— quien, según las autoridades, habría sido el explosivista responsable de instalar los artefactos.
Tras su muerte, sus compañeros realizaron un funeral que se convirtió en una exhibición de poder: caravana motorizada, música, pólvora, disparos al aire y fuegos artificiales, mientras el féretro era transportado por los municipios de Tesalia e Íquira. El cortejo, difundido en redes sociales, generó indignación y preocupación entre autoridades, habitantes y vecinos.
Según reportes oficiales, en la huida tras el ataque, los alzados abandonaron varios artefactos —cylindros bomba, tatucos, granadas de fragmentación—, lo que evidencia el alto poder destructivo con el que operan dichas estructuras.
Este sepelio armado ha generado alarma por tres razones principales:
El episodio refuerza la urgencia de que las autoridades nacionales y departamentales intensifiquen acciones de control, inteligencia y presencia institucional en la región del Huila, con el fin de evitar que actos de este tipo se conviertan en norma ni en símbolos de “victoria” para grupos armados.